Por Miguel Angel Benedicto Twitter:@benedictosolson
"En los momentos decisivos se mide el temple de los hombres y los pueblos", anunciaba Mariano Rajoy tras su victoria en un discurso serio, relajado y tranquilo, ante la prensa, en el que destacó la gravedad del momento pero que actuará con rapidez a la hora de luchar contra sus enemigos: la crisis, el paro y el déficit. Emulando al sangre, sudor y lágrimas de Churchill, el candidato del PP prometió trabajo, esfuerzo y unidad. Rajoy descartó los sectarismos y perder el tiempo en asuntos superficiales y anunció que gobernará al servició de todos los españoles. El que será nuevo presidente de España subrayó que dejaremos ser un problema en la UE para ser parte de la solución.
Rajoy no tiene tiempo que perder porque los mercados no suelen dar tregua. Si quiere que Alemania y el Banco central Europeo usen el bazooka deberá tomar medidas de manera urgente. Los retos inmediatos son tres:
1. Reformar mercado laboral: Crear un contrato único indefinido con indemnización por despido que se incrementará en función de la antigüedad del trabajador. Una negociación colectiva de los salarios en función de la situación económica de cada empresa y no de manera sectorial.
2. Reestructurar sector bancario: resolver los problemas del stock de vivienda que tienen las entidades financieras y solventar sus necesidades de recapitalización.
3. Consolidación fiscal para asegurar la solvencia del país: en primer lugar, aprobando la ley orgánica que permitirá cumplir con el objetivo del déficit, para intentar que los gastos no superen en un 6% a los ingresos y obligar a las CCAA, con las que Rajoy ha prometido reunirse de manera inmediata, a cumplir con dicho objetivo.
Estas tres medidas son las más inmediatas para un país que necesita recuperar la confianza de los mercados para poder financiar sus gastos a un tipo de interés más barato que el 7% de los últimos días, que nos puede llevar al rescate y a la UE al caos más absoluto.

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