
La autocomplacencia de la Vieja Europa en temas de organización del Estado es un formidable freno a la innovación democrática en un sistema que pena por caduco y que sufre de cierta peste involutiva en todos los frentes:

La autocomplacencia de la Vieja Europa en temas de organización del Estado es un formidable freno a la innovación democrática en un sistema que pena por caduco y que sufre de cierta peste involutiva en todos los frentes:

Europa arranca el semestre de presidencia española con un marcada melancolía negativista. Wolfgang Münchau se pregunta en Eine Welt ohne Europa (Un mundo sin Europa), publicado en Financial Times Deutschland cuánto tiempo tendrá que transcurrir hasta que los europeos intuyan su propia insignificancia.

La I Jornada de Inclusión Financiera y Desarrollo: Cómo seguir avanzando en un entorno de crisis organizada el pasado 1 de diciembre en la Cancha principal de Madrid de Caja Navarra y que estuvo marcada por la propuesta de AECID de hacer acuerdos con el sector financiero para África, el repaso al papel de las remesas y los microcréditos, el nivel y el reto de la bancarización mundial y la incidencia de la crisis. Yo veo en esto una oportunidad para tender puentes entre nuestra Europa, liderada por España, con América Latina y África.

"En una Europa podrida y sin ética, a las personas sensibles sólo nos queda la estética", como diría el célebre personaje de comic del malogrado Ivá, Makinavaja, "El Último Choriso". Y en plena debacle moral de la política europea, cuyo arranque de su cuesta en picado estuvo marcada por el rechazo franco-holandés a un proyecto de Constitución continental que daba la espalda al ciudadano europeo, la foto del cipote erecto del ex primer ministro checo, Mirek Topolanek, con ser el cénit a dónde apunta, supone el nadir de la moral de un continente, el nuestro, abocado a reinventarse si quiere existir. Europa debiera apuntar donde apunta el egregio e imponente falo del checo, enhiesto surtidor de sombra y sueño, como escribiera Gerardo Diego, en lugar de obstinarse en la impotente tristeza de sus miembros.


Desde un punto de vista europeo, no ha lugar a este debate, el cual, por otra parte, incumple por su casuística con dos de los principios que guían a los legisladores desde que existe el Derecho: legislar en frío (no legislan las víctimas directas), y cuidar la proporcionalidad global (entre delitos y penas, entre delincuentes de un país y el resto, entre delitos y faltas). Además, la legislación específica del menor (toda ella, no sólo la penal) en España, como en Alemania e Italia (sobre todo) o en Francia, bebe del Parlamento Europeo que, a través de la Resolución A 3-0172/92, aprobó la Carta Europea de los Derechos del Niño.
Y también colusiona con las dos principales fuerzas motrices de la justicia penal: la rehabilitación del delincuente y la compensación a sus víctimas (legislar a futuro guiados por la barbarie presente no compensaría a las víctimas directas del presente sino que generaría un agravio, como ya ocurriera con el caso De Juana Chaos, y legislar ex post no procede por imposibilidad de conocer las consecuencias para el delincuente cuando delinque).
Añadiría, como diría Unamuno, la conveniencia de evitar la legiferación (neologismo que significa proliferación de normas o utilización de las normas para todo, excluyendo otras vías como la educación social o el fortalecimiento de los valores que vertebran una sociedad y evitan o limitan el nacimiento de sus "monstruos").
Obviamente, mi opinión desde las entrañas, que sería toda forma de opinión en caso de ser familiar o amigo de las víctimas, es otra, que presumiblemente pasa por la castración física y pública de los agresores y su entrega a las alimañas, previa reclusión en una isla donde fueran violados violenta y repetidamente por otros tan abyectos como ellos hasta el fin de sus días. Precisamente por esto, desde la administración de justicia no habría nunca que moverse por impulsos de opiniones cegadas por la sed de sangre o de vendetta, absolutamente legítimas pero intrínsecamente destructivas para la consistencia de un Estado de Derecho.
Un sólo dato: en España, el 83% de los menores que pasan por un Centro de Menores no vuelve a delinquir nunca.

Discrepo, por principios, pero mi argumento defensivo es el deporte de élite. Este verano vivimos la resaca de lo que pudo ser un cambio de ciclo en el deporte rey, con la entrada heroica de la selección de Estados Unidos en la final de la ConfeCup contra Brasil (dejando a la potencia del ramo, Europa, cuyas garantías cuidaba España, en la cuneta). Finalmente, ganó uno de los BRIC, pero el reino sigue en el Continente, aunque debiéramos pensar como los romanos cabales en el siglo II (¡Que vienen los bárbaros, vuelva la República!). El cambio de ciclo no fue, aún, y contra Brasil (o Argentina, o incluso Japón o China) no terminamos de querer competir, porque sus estrellas juegan en nuestras ligas.
El fútbol, el circo, es más que un deporte, más que un show, es una realidad social y económica de primerísimo orden. Casi nadie niega que el desarrollismo brasileño (país trufado de fabelas o chabolas, donde aunque no sean mayores son más sangrantes y visibles las diferencias inteclase) deviene del "sueño americano": cualquiera, dando patadas, puede llegar a ser Ronaldo, Romario, Rivaldo, Dunga o Kaká. Éste se presentó (en España), y vinieron decenas de miles a verle. Esa realidad es turismo, es consumo, es demanda, es industria, es movimiento de marca, y es pasión, en el corazón de la crisis, es optimismo, es panem et circus. Es, o debiera ser si los americanos no confirman su intento (Dios les confunda), la salvaguarda del Estado del Bienestar. Aunque habrá quienes sigan, mientras dormitan con sus Documentales de La 2, methablando de I+D+i, de balanza de pagos y de soluciones imposibles.

LLEGÓ LA HORA DE AFGANIZAR AFGANISTÁN. Tras siete años de presencia militar en el país asiático por parte de las tropas norteamericanas y las de la OTAN a través de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), el laberinto afgano no parece que tenga salida para las tropas internacionales.
Desde el año 2003, la situación en Afganistán se ha deteriorado progresivamente. El éxito inicial con el derrocamiento del régimen talibán ha sido reemplazado por una insurgencia violenta que, junto a talibanes y otros grupos, han puesto sus esfuerzos en derrocar al gobierno del país. Los afganos y las tropas de la coalición han sufrido numerosas bajas y algunos países han comenzado a considerar su salida de Afganistán. El fracaso de la misión ha hecho que se replantee la estrategia en la zona.

Termino de leer ¿Por qué dejé de ser de izquierdas?, el libro de mi amigo Mario Noya, apasionado liberal de tintes neoconservadores, y asuntos como la dimisión del ministro de economía alemán Michael Glos, o la lectura del editorial "Pide Perdón, Gordon", del Economist me llevan al escenario de fin de una Era, la Era Liberal.

Todavía me acuerdo de los predicadores de la debacle, las trompetas del Apocalipsis. "Estanflación", decían. "que es estancamiento más inflación, lo peor de lo peor, etc." Pues bien. las cifras del IPC, los precios del petróleo y derivados, y hasta los tipos de interés (el temido Euribor), en mínimos.



