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18 Mayo

La amenaza terrorista en las sociedades abiertas

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Por Miguel A. Benedicto Twitter: @benedictosolson
Los países nórdicos siempre han sido conocidos por el Estado del bienenestar y la promoción de la paz. Pero este supuesto pacifismo ya  se rompió en el año 1986 en Suecia cuando el primer ministro, Olof Palme, moría asesinado al salir del cine y paseaba con su esposa, sin guardaespaldas. En 2003, la ministra de Exteriores sueca, Anna Lidhn era apuñalada en unos por un terrorista serbio en plena campaña electoral sueca. La excusa: Suecia había apoyado el bombardeo de la OTAN sobre Serbia cuando acosaba a los albanokosovares. 

 En la vecina Dinamarca también se rompía ese idilio en 2005 con la paz cuando uno de sus periódicos el Jyllands- Posten publicaba las famosas caricaturas de Mahoma.  Los medios daneses sufrían la amenaza islamista y sus interés económicos eran boicoteados en el exterior junto a los de Noruega, pues parte de su prensa también las publicaba. 

En 2008, la policía danesa anunció la detención de diversas personas sospechosas de preparar un atentado contra uno de los 12 caricaturistas del periódico danés que publicó las viñetas.En diciembre del año pasado, un terrorista suicida se inmolaba en unos grandes almacenes de Estocolmo, aunque sin víctimas. La participación sueca en la guerra de Afganistán se apuntaba como una de las posibles causas.

Noruega, la capital del premio Nobel  de la Paz y un país rico en petróleo,  no había sufrido atentados mortales ni una masacre así desde II Guerra Mundial.  Noruega no estaba preparada para un ataque así como ha reconocido la jefa de los servicios secretos. Estaban tras la pista islamista pero no tras un fanático de la extrema derecha . 
Noruega, es la capital del premio noble de la paz, un país rico en petróleo que no había sufrido atentados mortales ni una masacre así desde II G mundial. Noruega no estaba preparada para un ataque así como ha reconocido la jefa de los servicios secretos. Estaban tras la pista islamista pero no tras un fanático de la extrema derecha .  En julio de 2010, las autoridades noruegas detuvieron a tres personas vinculadas indirectamente a Al-Qaeda, que planeaban un golpe en el país. Los terroristas estaban conectados con otros ataques planificados en los Estados Unidos y en el Reino Unido.
 
Sin embargo, Anders Breivik estaba en las fichas policiales por la compra de fertilizantes a Polinia vía internet pero no fue detenido por carecer de antecedentes penales. El helicóptero policial para llegar a la isla de Utoya, donde las fuerzas de seguridad tardaron más de una hora en llegar, no funcionaba por falta de dinero. Todavía se busca un desparecido en la isla y el ministro de Justicia habla de “fantástica” labor policial. El primer ministro noruego ha comentado hoy que una comisión independiente investigará la actuación. Sobre el aumento de las medidas de seguridad sólo ha comentado que se incrementará en un centenar el número de policías en el país. Aun así Jens Stoltenberg sigue apostando por la democracia y las sociedades abiertas para luchar contra el extremismo y el terrorismo.
 
Sociedades, las nórdicas, cuya paz se ve de vez en cuando amenazada tal y como ya anticipó el famoso novelista de la saga Millenium, Stieg Larsson, cuando trabajaba como periodista especializado en grupos neonazis. En 1995 ya anticipó que en Suecia sucedería un atentado como el de Oklahoma. No acertó en el país pero sí en el tipo de masacre y en fanatismo de su autor. Un fanático con una ideología de ultraderecha, islamófobo, misógino, antimarxista y con grandes dosis de narcisismo.
 
Todas las sociedades por muy abiertas y democráticas que sean están expuestas a que determinados individuos las hagan saltar por los aires. La pregunta ahora es: ¿cederá Noruega parte de sus libertades en aras de una mayor seguridad?