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Viernes
18 Mayo

Cómo salir de la europesadilla

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Por Miguel Ángel Benedicto   Twitter: @benedictosolson

Grecia no es más que la punta del iceberg del verdadero problema europeo que es la falta de un gobierno económico, de unidad política y el déficit de democracia y liderazgo. Una verdadera Europa Federal con una política económica común evitaría que un país, que sólo representa al 2% del PIB europeo, consiga poner en jaque a toda la UE. En Estados Unidos, la quiebra de California, la novena economía del mundo, no ha hundido al gigante americano pues la deuda la asegura la Reserva Federal. Sin embargo, la UE carece de instrumentos fiscales y de una política económica que le permitan actuar con rapidez.

Los 27 hablan de salvar al Euro y saben cómo hacerlo pero nadie lidera la decisión definitiva que conlleva perder soberanía. El camino hacia una Europa Federal con transferencias interestatales, una política presupuestaria y fiscal común con un Tesoro europeo, emisión de eurobonos y la compra de la deuda por parte del BCE en el mercado secundario. A esto se le puede añadir una especie de superministro de Economía y un Consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona. Es decir una Europa más integrada y federalizante que requerirá una tortuosa modificación de los Tratados. Sin embargo, esa UE seguirá careciendo de legitimidad democrática. No es posible que Europa sea gobernada por una tecnocracia, que no es elegida directamente por los ciudadanos, cuyas decisiones afectan a nuestros bolsillos. Son necesarias reglas e instituciones para sostener la democracia que controle a los mercados.

El sistema europeo ha tocado techo y requiere una reforma política para llegar a una Europa Federal. Es necesario acabar con el despotismo ilustrado y para ello son necesarios verdaderos partidos políticos europeos y un presidente de la Comisión elegido directamente por los europeos entre distintas opciones ideológicas. La Europa actual es un barco sin rumbo donde no hay capitán y cuyos valores están en declive. El euro está en crisis, la economía se desacelera, el desempleo aumenta, los controles fronterizos y los partidos xenófobos reaparecen, la política exterior no es única pero ya ni tan siquiera común e incluso se oyen tambores de conflictos civiles.

Una Comunidad que emergió tras dos guerras mundiales y que ha conseguido la paz y un modelo de desarrollo económico admirado por todo el mundo, no puede evaporarse por la poca altura política de sus dirigentes. La solución pasa por más democracia para reforzar las instituciones, lo que les dará mayor visibilidad pero también serán más controladas y se les exigirá mayor transparencia. Esa es la manera de recuperar el papel de la UE en el mundo y la necesidad de que Europa vuelva a ser un sueño y no una pesadilla.