Por Miguel Ángel Benedicto Twitter: @benedictosolson
Los 27 hablan de salvar al Euro y saben cómo hacerlo pero nadie lidera la decisión definitiva que conlleva perder soberanía. El camino hacia una Europa Federal con transferencias interestatales, una política presupuestaria y fiscal común con un Tesoro europeo, emisión de eurobonos y la compra de la deuda por parte del BCE en el mercado secundario. A esto se le puede añadir una especie de superministro de Economía y un Consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona. Es decir una Europa más integrada y federalizante que requerirá una tortuosa modificación de los Tratados. Sin embargo, esa UE seguirá careciendo de legitimidad democrática. No es posible que Europa sea gobernada por una tecnocracia, que no es elegida directamente por los ciudadanos, cuyas decisiones afectan a nuestros bolsillos. Son necesarias reglas e instituciones para sostener la democracia que controle a los mercados.
Una Comunidad que emergió tras dos guerras mundiales y que ha conseguido la paz y un modelo de desarrollo económico admirado por todo el mundo, no puede evaporarse por la poca altura política de sus dirigentes. La solución pasa por más democracia para reforzar las instituciones, lo que les dará mayor visibilidad pero también serán más controladas y se les exigirá mayor transparencia. Esa es la manera de recuperar el papel de la UE en el mundo y la necesidad de que Europa vuelva a ser un sueño y no una pesadilla.
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