Mmmm... La vida mancha y es peligrosa, Obama. Te lo digo porque no tengo muy claro que poner scanners de cuerpo completo y serrano en los aeropuertos disuada a terroristas, narcos, saqueadores de capitales, contrabandistas, comisionistas ilegales y malotes en general de seguir cometiendo fechorías, ni que eso convierta nuestro entorno en una burbuja segura y acolchadita. Me explico.
Los terroristas pueden hacer gala de su amor por la pirotecnia en las estaciones de metro, en los parques públicos, en las colas de los estancos o en Times Square. Saqueadores, narcos y concejales corruptos buscarán medios para llevar maletines en el AVE, en furgoneta o en sidecar sin que un scanner delate los fajos de billetes o de polvo blanco. Y el resto de los malotes se las apañará sin duda para mantener - aunque sea precariamente - su darwinista pugna por la superviviencia ante el avance de los mecanismos de control policial.
Está muy bien intentar protegerse de ellos, pero las cosas son como son y desde pequeñitos (hace más de dos siglos) se nos ha enseñado que nosotros combatimos a los malotes con libertad, decencia y justicia y no considerando a los ciudadanos culpables en potencia.
Así que aboguemos por la mejor forma de protesta ante la humillación que supone ir a Nueva York de compras o a Amsterdam (también de compras). Aquella en la que cumpliremos con los requisitos que nuestros papás imponen para viajar (descalzos, sin cinturón, bajo los rayos del scanner...) al tiempo que dejamos en ridículo su obsesión por protegernos. Que se alce con una sola voz este grito revolucionario: "Viajeros del mundo, uníos. Vayamos todos en pelotas por las calles, oficinas y aeropuertos". A ver qué pasa.
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