
La celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que contarán con el Papa Benedicto XVI desde mañana jueves y hasta principios de la semana que viene en Madrid ha convertido su hashtag oficial #JMJ en Trending Topic en Twitter casi de manera constante durante toda esta semana.
Casi desde el primer momento, han convivido los tweets oficiales de la Organización (por ejemplo, @madrid11_es) con chanzas de todo tipo y un debate de carácter económico acerca de las ayudas públicas que hayan podido recibir los más de un millón de peregrinos que se han concitado en las Jornadas.
Dicho debate ha manejado argumentos contrapuestos -nunca mejor dicho- peregrinos, dos principalmente:
- Como vienen muchas personas a Madrid, eso ayudará a la maltrecha economía española (en términos de consumo, hostelería, marketing, imagen, etc)
- Como la organización para que vengan (seguridad, cortes, etc) es muy cara, eso lastrará la maltrecha economía española (a lo que hay que sumar que el transporte y estancia les sean subvencionados)
Lo más relevante de dicho debate es que ni a unos ni a otros debatientes les interesa, de fondo, esta cuestión. Los partidarios de las #JMJ lo son por razones morales, no económicas; y sus detractores, también, aunque de signo distinto. Califico los argumentos de peregrinos porque no creo que a la situación económica española le afecte demasiado ni a favor ni en contra un evento de masas no muy diferente (en volumen) a las Fallas o a San Fermín.
En cualquier caso, el problema es cuando este debate legítimo, que ha calentado la manifestación prevista para hoy #17A por los detractores de las Jornadas, apoyada por algunas Asambleas del Movimiento #15M (el de @acampadasol) se ha tensado y generado violencia, en ambas partes (detenciones, navajazos, etc), y la tensión verbal que estoy apreciando en Twitter anticipa una posible tragedia. Algo que tras lo ocurrido en Oslo, da mucho miedo. Da que pensar. Y obliga a actuar preventivamente. (Copyleft @falvarezcano)